Esta es la región vinícola más grande en Francia ubicada a la orilla del Mediterráneo. Se dice que Languedoc-Roussillon es el secreto mejor guardado de Francia. Tiene aproximadamente 283,000 hectáreas con historia e innovación.

Producen una gran variedad de vinos: blancos, tintos, secos, dulces, espumantes y fortificados. Pero de todos los estilos son los vinos tintos los mejores, cuando se degustan se dicen que llevan los sabores y aromas del Sur de Francia.

Algunos le llaman «Le Midi», la tierra del sol de mediodía. El sol crea hermosos paisajes que capturan la esencia de sus extensos viñedos.

Durante la Edad Media los viñedos pertenecían a los monjes, estos producían excelentes vinos y se vendían a un alto precio. En el siglo XIV los vinos de Languedoc-Roussillon alcanzaron tanta fama que en los hospitales de París los prescribían por sus poderes de curación. Llegando el siglo XX la región comenzó a producir vinos ordinarios, vinos de volumen a bajo precio, más baratos que el agua. Pero fue en 1980 que comienza a cambiar y la región se convierte en el paraíso para los buscadores de vinos accesibles de alta calidad. Esta transformación se vivió tanto en productores grandes como pequeños, y sigue siendo hoy en día la región de vinos conocida como «Best Values Wines», vinos de precios accesibles con calidad.

Cité de Carcassonne – Patrimonio Mundial por la UNESCO

Languedoc y Roussillon fueron dos provincias separadas. Languedoc formó parte de Francia a finales del siglo XIII mientras que Roussillon hasta mediados del siglo XVII. Pero fue hasta 1980 que las dos regiones se unieron administrativamente.

Sus vinos tintos en su mayoría son ensamblajes, mezcla de dos o más variedades de uvas rojas. Muchas variedades son las que encontramos en el Valle del Ródano como Grenache, Syrah, Mourvédre y Carignan. Aunque se dice que las tres primeras uvas mencionadas vinieron de España, y es posible por su cercanía con esta región.

En Languedoc-Roussillon se encuentran vinos de Apelaciones como Corbiéres y Minervois pero son de mucha fama los Pays D’OC IGP – vinos de mesa diarios de un territorio con ciertas condiciones específicas pero menos exigentes que una AOC. Esta es una de las pocas regiones en Francia que su apelación le permite etiquetar sus vinos mencionado las variedades de uva. En vinos espumantes encontramos la AOC Crémant de Limoux, un espumante blanco producido con Chardonnay y Chenin Blanc.

En el país podemos encontrar vinos de la casa Terres Domaine de la Baume, un vino tinto mezcla Syrah con Cabernet Sauvignon, IGP. Un vino envejecido doce meses en barricas de roble francés convirtiéndolo en un vino complejo con aromas a café, moras, y hierbas. En el paladar es un vino con muchas capas entre ellas sabores como chocolate, frutas negras y violetas. De mucho cuerpo, se recomienda decantar y dejar por unos cuarenta y cinco minutos, su temperatura ideal de servicio es entre 16° y 18° C.

Domaine de la Baume