Champagne es la región más al norte de Francia, ubicada en el límite del cultivo de la vid, en el paralelo 49.5°.

La región está a tan solo una hora y cuarenta minutos de Paris. Llegas al pueblo de Reims donde encuentras la catedral bajo el mismo nombre, la cual es un Patrimonio Mundial de la UNESCO donde por muchos años ahí se coronaban los reyes de Francia.

Tiene cinco departamentos y hay 319 villas, llamadas CRUS, bendecidas para producir Champagne. Son solamente 34,500 hectáreas plantadas de viñedos. La apelación Champagne controlada se estableció en 1927.

Los viñedos se dividen en cinco grandes regiones, pero son tres las más importantes para los productores: las Montañas de Reims, el Valle de Marne y la Côte des Blancs.

Su terroir – la mezcla de clima, subsuelo y otros factores ambientales, es único y especial para producir Champagne. La temperatura promedio es de 11°C, hay poca irradiación solar, mucha lluvia, sus suelos son calcáreos en su mayoría de tiza, y los viñedos se encuentran en relieves y de forma ondulada para que circule el agua de lluvia y obtengan lo más que puedan de sol.

Son siete las uvas permitidas para elaborar Champagne, pero son tres las mayoritarias. Dos rojas, Pinot Noir y Pinot Meunier; y una blanca, la Chardonnay.

Otra de las reglas que se deben de cumplir a la hora de elaborar el Champagne, es que su segunda fermentación debe llevarse a cabo en botella, conocido como método Champenoise. Y el mínimo de tiempo a ser conservada en botella antes de agregar la dosificación son 15 meses.

Los estilos según la cantidad de azúcar agregada se deben indicar en la etiqueta. Un Champagne Brut tiene hasta 12 gramos de azúcar por litro, mientras que un Champagne Demi Sec entre 32 y 50 granos de azúcar por litro.

Más del 80% de Champagne es un Non Vintage- NV, es decir, una mezcla de vinos reserva de hasta cinco años o más. Mientras que los Vintage, los que especifican un año en la etiqueta, se han elaborado con vinos de un año excepcional. Si menciona en la etiqueta que es Blanc de Blancs el Champagne fue elaborado sólo con uvas blancas, es un 100% Chardonnay.

La magia está en las burbujas, entre más pequeñas y constantes nos quiere decir que el Champagne fue envejecido más tiempo en botella, inclusive años, con sus lías, es decir sus levaduras muertas, y estas son las que le imparten al Champagne aromas y sabores a levaduras, pan, nueces, vainilla, y tostado.

El Champagne es el vino más versátil que existe, ideal de inicio a fin en una comida, o solo para el brindis. Acompaña muy bien aquellas comidas saladas y fritas, como las papas fritas o el pollo empanizado. Se debe servir a una temperatura fría, entre 5° y 9° C preferiblemente en copas tipo flauta para que sus burbujas se logren desarrollar.

Te recomiendo los Champagnes del famoso grupo Moët Hennessy como Moët & Chandon, Veuve Clicquot, Maison Ruinart, Krug y Dom Pérignon.