Hay diferentes tamaños de copa, de tallo alto y corto, de balones anchos y estrechos, no importa qué tamaño sea, la medida hasta donde servir el vino es la misma. No creas que porque tiene bastante espacio puedes llenar toda la copa.

Cuando te sirvas el vino (blanco, rosado y tinto) hazlo hasta donde la copa comienza a ser más ancha, a uno o dos dedos debajo de la mitad del ancho de la copa, pero no llenarla arriba de la mitad de la copa. Esto permite que tengamos suficiente espacio para mover el vino en copa y despertar sus aromas.

Para los vinos espumantes se recomienda servirlo despacio por las burbujas y hasta máximo dos tercios de la copa.

Esa cantidad de vino que te recomiendo te permite degustar el vino a la temperatura correcta, ya que si nos servimos mucho vino en la copa, la temperatura subirá por el ambiente.

Las copas se sostienen del tallo para no calentar el vino. Y cuando brindes debes chocarlas una con la otra de la parte más ancha, porque si brindas con los labios de las copas estas se pueden rajar o quebrar.

Para lavarlas hazlo el mismo día que las usaste o a más tardar el día siguiente, ya que si degustaste vino tinto los residuos pueden dejar manchada la copa.

Utiliza un jabón líquido sin olor (si no tienes usa el que tienes) hay que enjuagarlas bien hasta que no quede olor a jabón, revisa bien que no te queden marcas de lápiz labial en la copa.

Para secarlas, colócalas boca abajo para que escurra el agua, espera unos minutos y luego procede a secarlas con un paño de microfibra sin mota. Si no las secas inmediatamente se te pueden manchar con las marcas de gotas de agua. Y no queremos que nuestras copas favoritas se manchen.