Esta película se lanzó el 27 de marzo en Netflix. Cuando es de películas y vinos es mi perfecto maridaje. Es un drama estadounidense que en mi opinión te cuenta dos relaciones. La primera es la relación padre – hijo, con algo de fricción porque el hijo no quiere seguir los pasos del padre. Y la segunda es embarcarte en la aventura de tu sueño y conseguirlo.

Las dos van de la mano, porque Elijah, el personaje principal, no quiere hacerse cargo del negocio familiar porque descubre su pasión por los vinos y decide convertirse en un Máster Sommelier.

Te cuento que el Máster Sommelier es «el diploma» de mayor rango de cuatro niveles de la Corte de Sommeliers. Actualmente hay 239 en el mundo. Hay un examen teórico pero también práctico. En el práctico te evalúan el servicio del vino y una cata a ciegas probablemente de unos cinco vinos donde debes describirlo usando las notas técnicas de un sommelier pero también identificar si es un vino del nuevo o viejo mundo, la variedad de uva, la cosecha y cuál es le vino.

No es nada fácil, y nos lo demuestra Elijah. Es una carrera en la que debes invertir mucho dinero y tiempo. Para mi es una de las carreras más caras, pues nunca terminas de ser sommelier, siempre debes estar actualizado de cada cosecha y de los nuevos vinos que cada año se producen para poder recomendar el mejor vino que va con cierta comida.

Me encanta algo que cuenta Elijah sobre su niñez. Ellos nunca tuvieron la oportunidad de viajar por cuestiones económicas. Entonces a él le emociona cada vez que degusta un vino francés o español porque puede viajar a través del vino. El vino te traslada a la región de donde proviene, cada etiqueta que degustas se convierte en un sello para tu pasaporte vinícola.

Lastimosamente durante la película sufre la pérdida de su mamá, y continúa estudiando. Me impacta la escena donde está estudiando con su grupo de amigos y cada nota de cata del vino le recuerda a su mamá. Y trato de sacarle algo positivo a esto. Catar un vino va más allá del lenguaje técnico para pasar un examen o impresionar a alguien. Catar un vino es personal, la mejor descripción es el recuerdo que te evoca ese vino, alguna emoción, el que te traslade a un viaje, te traiga a memoria a una persona. Catar un vino es abrir ese baúl mágico de recuerdos y momentos que te permite al mismo tiempo guardar ese momento en que estás catando el vino.

Otro momento emotivo es cuando el papá de Elijah decide viajar donde él está esperando los resultados del examen, y se lleva la botella de vino que Elijah le regaló de agradecimiento por la ayuda económica para su viaje a Paris. A veces esperamos que sea el momento correcto para abrir «esa botella», tener la mejor comida, compañía y ambiente. Pero muchas veces esperar puede ser que se nos pasen esos momentos. Así que los invito a que vivan esos momentos, estén donde estén, y con quién quieren disfrutar ese vino. Son los momentos ordinarios los más extraordinarios.

Y podría seguir hablando de toda la película y este artículo se convertiría en libro. Para terminar me gustaría hablar de la perseverancia de alcanzar tus sueños. Elijah duda en ciertos momentos de seguir en la carrera por miedo a decepcionar al mundo, pero sus amigos y familia le motivan a continuar. Luego ante la pérdida de su madre y ver a su padre solo con el negocio, decide ayudarle, pero luego su papá ve en Elijah el amor que siente por el vino y le motiva a que continúe y se examine. Elijah toma el examen y no hay final feliz. Pero vemos que retoma el curso, desde cero, que sea esta nuestra actitud ante un fracaso, levantarnos y volver a luchar. Es la única forma de saber que lo diste todo, sino te quedarás con un «hubiera».