El Día Internacional del Malbec se celebra desde el 2011 por la Wines of Argentina, cuya misión es impulsar la industria vinicola de la región. Se celebra el 17 de abril por que en esta misma fecha en 1853 el Malbec es incluida en la Argentina gracias al agrónomo francés Michel Pouget  quien fue contratado por el presidente de esa época Domingo Faustino Sarmiento para dirigir la Quinta Nacional de Mendoza. Y desde entonces el Malbec se ha adaptado a la mayoría de suelos de la Argentina especialmente en Mendoza.

La magia de los viñedos de Malbec en Mendoza es su altitud a los pies de la Cordillera de los Andes, y podríamos así definir su calidad. Si proviene de un viñedo de mayor altura será considerado de mejor calidad porque su acidez estará más equilibrada por las noches frescas y en el día alcanzar la maduración ideal por el sol. Las zonas como Luján de Cuyo, y en el valle de Uco: Tupungato, Tunuyan y al su San Carlos; son consideradas hoy en día de las más buscadas por los amantes del Malbec. Así como también buscan Indicaciones Geográficas como Agrelo, Gualtallary y La Consulta.

El Malbec es un tinto de mucho cuerpo, como el Cabernet Sauvignon y el Syrah, con taninos medio altos y media baja acidez, de estilo seco y final medio largo en el paladar. Su característica primaria es la ciruela roja que lo vemos en su color, aromas y sabores. Su color ciruela oscuro es porque el Malbec tiene pieles gruesas y alta pigmentación, lo que nos favorece a nosotros porque cuenta con altos antioxidantes, pero su piel gruesa necesita de muchas horas sol para madurar. Adicional en los Malbec podemos encontrar frutos negros como la mora, y si este ha sido envejecido en barrica de roble sobresalen el chocolate, la vainilla y el tabaco dulce. 

Hay dos datos históricos que son importantes para mí sobre esta variedad. El primer dato es que la primera amante del Malbec fue Eleonor de Aquitania en la Edad Media – la única mujer en ser reina de Francia e Inglaterra-  prefería dicho vino más que los de valle de Loira y Borgoña. El Malbec estuvo presente en todas las celebraciones de Eleonor, y llegó a ser el vino de la nobleza. El Malbec era la uva que agregaba sabor en los vinos de Aquitania por su color oscuro y altos taninos lo que mejoraba las mezclas de vinos con menor concentración.  El segundo dato es que se dice que el Malbec se extendió de Cahors a Burdeos en el siglo 18 gracias a un viticultor húngaro llamado «Malbeck» y de ahí su nombre que conocemos hoy en día como Malbec.

El Malbec es un vino del viejo mundo que no olvida sus raíces en el terroir argentino en cada botella que se produce. Es una uva que supo adaptarse lo que lo convierte en un vino amigable para todos y para toda ocasión. Para mi el Malbec es un mix de ambos sexos. Tiene el toque femenino con poder y presencia presente en su color y en sus sabores ciruela; y el toque masculino de todo un caballero está presente en sus taninos secos que son al mismo tiempo sedosos y amigables.

Y más en mi nota personal, el Malbec es mi primer amor que ha estado presente desde hace 16 años en mi vida profesional, el primero que me hizo viajar y conocer los viñedos especialmente los de Mendoza, con el que he brindado grandes logros en mi carrera como Livsalguero y con el que he compartido varias botellas entre familia y amigos creando momentos extraordinarios. Es un vino que vendimia tras vendimia, no importando su estilo ni precio, siempre me sorprende.

Feliz Malbec World Day 2022