La región de Chianti está ubicada al centro de la Toscana con Florencia al norte, Siena al sur, Arezzo al este y Pisa al oeste.

Cuenta con cinco ríos que cruzan todo Chianti y definen el área. Es una tierra bastante montañosa. Consiste en siete áreas: Colli Aretini, Colli Fiorenitini, Colli Senesi, Colline Pisane, Montalbano, Rufina y Montespertoli. Los nombres de las cuatro primeras áreas confirman que Chianti tiene muchas colinas, Colli significa colina en italiano. Hay una octava área, Chianti Classico, de la cual les platicaré en otro artículo, ya que esta área se convirtió en una apelación independiente de Chianti.

El nombre de Chianti viene del latín «Clangor» que significa el llorar de los pájaros o el sonido de las trompetas.

Hay datos que indican que el Chianti apareció en el año 790 pero fue hasta el año 1398 que su aparición fue oficial en un documento notariado. Sus primeros habitantes fueron los etruscos y luego los romanos.

La ciudad de Chianti es un lugar bello con castillos, fortalezas, olivares, cipreses, pinos, viñedos y granjas con más de cien años de edad.

Chianti obtuvo su apelación DOC (Denominación de Origen Controlada) en 1967 y fue hasta 1984 que obtuvo el status mayor como DOCG (Denominación de Origen Controlada y Garantizada) con varios cambios en sus regulaciones.

La famosa mezcla Chianti comprende de un 75% mínimo de Sangiovese – la uva roja emblemática de la Toscana. Luego se puede complementar la mezcla con un máximo de 10% de la uva roja autóctona Canaiolo, un máximo de 15% de Cabernet Sauvignon y/o Merlot; e inclusive puede tener hasta un 10% de dos uvas blancas, Malvasia y/o Trebbiano.

Los Chianti Riserva se envejecen por lo menos dos años, de los cuales tres meses deben ser envejecidos en botella, y su grado alcohólico mínimo debe ser del 12.5%

Los vinos Chianti tienen un color rojo rubí brillante cuando es joven y al pasar el tiempo van adquiriendo un color granate. Sus aromas más notorios son las violetas, y en el paladas son secos con acidez balanceada.