Cuando vamos a degustar un vino siempre recomendamos dejarlo respirar en copa o airearlo en un decantador, sobre todo los vinos tintos, para que el oxígeno entre en contacto con el vino, suavice los taninos, el nivel de alcohol, y permita que el vino se abra y comiencen a sobresalir sus aromas y diferentes capas. Si el oxígeno es bueno para el vino porqué es malo el oxigeno cuando está la botella cerrada.

Como todo en la vida, los excesos son malos, si el vino recibe mucho oxígeno, este lo oxida, arruinando el vino aún sellado en botella. Si dejas una copa de vino por una noche, al día siguiente estará oxidado, como pasa con las manzanas al ser cortadas y comienzan a tener contacto con el oxígeno se comienzan a oxidar. La oxidación degrada el color, los aromas y los sabores en los vinos.

Los corchos permiten que ingrese la cantidad correcta de oxígeno a la botella, pero si por alguna razón recibe más oxígeno las posibilidades que se acelere la oxidación es alta. Y cómo saber cuando ya está oxidado el vino o esté próximo a oxidarse me preguntarán, primero hay que analizar la botella aún sellada. Sobre todo para esos vinos de guarda.

Si el corcho sobresale es muy probable que sufrió cambios de temperaturas altas lo que puede que sus características frutales no sean tan frescas y delicadas. Este problema puede ser de fábrica también, puede haber sido mal sellada, dejando mucho espacio para que entre oxígeno o muy sellado el corcho que no permita nada de oxígeno lo cual hace que su evolución sea más lenta. Y aunque esta sea una señal de que el vino esté malo, siempre hay que descorchar la botella para confirmar.

Un corcho luce normal si su base está un poco manchado de vino. Los corchos que se ven empapados de vino son aquellos que no fueron propiamente sellados permitiendo que el vino se filtrara a los lados del corcho. También es bueno fijarse en el espacio entre el vino y el corcho, esto previo a servirnos el vino en copa. Si es un vino joven el espacio es bien corto, el vino casi está tocando el corcho, entre más espacio tenga, en mejor condición estará el vino. Para los vinos de guarda, unos dicen de por lo menos 15 años de edad, el vino podría estar encima de los hombros de la botella, pero si se encuentra por debajo es señal de oxidación.

En vista los vinos oxidados tienen un color café, tanto en tintos como blancos. No olvidar que los vinos de mayor edad evolucionan a un color teja diferente a los vinos jóvenes que sus colores son más brillantes y vivos.

Los aromas de los vinos varían según la variedad de uva, hay unas varietales que tienen aromas no tan frutales, florales o tan agradables que de entrada pensamos está dañado el vino, hay que dejarlos respirar un poco para que sobresalgan sus características. Los aromas que deben ser importantes a identificar que un vino está oxidado o vencido son la de vinagre,  moho, papel periódico mojado, o perro mojado.  Las notas de fruta cocinada o pasas son señales de oxidación en un vino joven.

Si al degustarlo no percibes nada de sabores el vino ya está pasado, y es que con el solo hecho de no querer continuar degustándolo ya lo dice todo. Es importante recordar que los vinos de guarda sus aromas frutales pasan a un segundo plano y sobresalen los aromas terciarios los que el paso por barrica de madera aporta al vino.

No hagamos juicios a la primera, aquí aplica el dicho no juzgar un libro por su portada. Siempre hagamos el análisis de cata para confirmar que el vino está oxidado. Y entre más practiquemos, es decir, entre más vinos degustemos, más conocimiento tendremos para identificar nuestros vinos.

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Artículos de referencia:

https://vinepair.com/articles/what-is-oxidation-in-wine/