A finales de Junio, un viernes por la noche, la hermana de una amiga me pidió le dirigiera una cata de vinos en su casa para complementar una cena con su grupo de amigos, eran en total seis parejas incluyendo los anfitriones, no todos expertos en el tema pero sí consumidores de vino.

Llegué temprano por supuesto para conocer el ambiente y verificar con tiempo la mecánica del evento. Cuando llegué ya estaba una pareja con la anfitriona estaban tomando una botella de Champagne La Grande Dame 2004 y por supuesto aprovecharon para que les diera una mini clase de Champagne y Veuve Clicquot.

Esperamos a que todo el grupo estuviera completo para comenzar. Comenzamos la velada en la terraza de la casa con dos vinos blancos, lo que tenía en común los vinos eran la uva Viognier (yo lo pronuncio vió-ÑIER) uno era un argentino de Mendoza cien por ciento y el otro era un francés de la región de Languedoc-Roussillon blend con Chardonnay. La mecánica de la cata era en parejas, las mujeres recibieron la copa del vino argentino y los hombres el vino francés. Cada quien lo degustaba y posteriormente intercambiaban las copas entre parejas.

El resultado de las preferencias del vino con el genero coincidió sin planearlo, a las mujeres les gustó más el argentino cien por ciento Viognier y a los hombres les encantó el francés mezcla Viognier con Chardonnay. Salieron las boquitas y para pedir más vino decían las mujeres “quiero del vino de las chicas” y los caballeros pedían “deme más del vino de los hombres”.

Ya estaban listos para pasar a la cena, se habían organizado las copas en los puestos de tal manera las parejas compartieran los vinos. Ahora pasamos a los vinos tintos y la uva en común era la Cabernet Sauvignon. Todos los vinos los decantamos con una hora previa. Les escogí tres regiones y estilos distintos para que pudieran apreciar el efecto del terroir y las técnicas en una misma uva. El primer tinto fue un argentino cien por ciento de Mendoza, el segundo un californiano de Sonoma también cien por ciento y el tercero un francés de Margaux de Bordeaux blend Cabernet Sauvignon con Merlot. Todos envejecidos en barrica de roble por más de doce meses. El preferido por todos fue el californiano, quizá fue el que mejor se acomodó con la lasagna bolognesa, la cual estaba deliciosa.

Cada grupo que entretengo es diferente, este grupo de amigos querían ponerse al día, las mujeres conversando separado de los hombres al inicio tomándose selfies pero luego durante la cena todos se concentran en una sola mesa para sentirse más cerca y seguir disfrutando alrededor de los vinos.

La mecánica de la cata de compartir copas con tu pareja es genial para no lavar tantas copas al final de la noche.

Cheers!