El día de ayer fuimos con una amiga a un fashion show benéfico. Luces, pasarela, sillas doradas y bien consentidas con una bolsa de regalo con muestras de perfume, cremas, y certificados de servicio de belleza.

Los vestidos estaba espectaculares, ideales para lucir despampanante en una fiesta o boda. No nos aguantamos las ganas y vimos desfilar a estas lindas modelos con una botella de vino, un Carménère chileno, buenísima elección ya que siempre he creído que ese estilo de vino es femenino.

Mientras nos entretenían esas telas que brillaban y con movimiento, no podíamos evitar discutir cuál vestido nos gustaba más, y claro, hubo unos que nos gustaron más que otros.

Al finalizar el evento llegué a una conclusión, que es muy importante para una mujer tener el vestido correcto sino no lo disfrutamos al usarlo. Lo veíamos en ciertas caras de las modelos, las que más disfrutaban del desfile eran aquellas que el vestido les quedaba espectacular, no importando el color ni el tamaño, les brillaban sus ojos y se les veía felicidad al modelar.

Creo que esto nos puede pasar con el vino, creo fielmente que hay un vino para cada persona, no importa el color, el estilo, e inclusive la ocasión. Hay un vino para cada momento de la vida. Cuando no elegimos el vino correcto la experiencia no es tan buena, probablemente la comida no nos sienta espectacular, la compañía puede no sentirnos tan bien, e inclusive puede que no veamos lindo el paisaje del lugar dónde estemos degustando el vino.

Escoger el vino correcto es importante para disfrutarlo, para sentirnos bien al degustar la primera copa, para que la experiencia sea única. Hay vinos que podemos disfrutar a diario para desestresarnos del día laboral; hay otros vinos que nos invitan a compartirlo con amigos un viernes por la noche; hay otros vinos que brillan por sí solos para celebrar; y hay otros que existen para esas ocasiones de degustar vino por que sí sin razón alguna.

El éxito para ir conociendo cuál es el vino correcto para cada uno y la ocasión es probar muchos vinos, para ir viendo los que nos gustan o no. Es como cuando nosotras las mujeres vamos a comprar un vestido, elegimos varios, nos los tenemos que probar para ver cuál nos gusta o queda mejor. Lo mismo con el vino. En el camino abriremos botellas de vino que no nos gustaron para nada y otras que nos encantaron, y esas que nos gustan nos imaginaremos si es un vino para consentirme, para compartirlo o simplemente para celebrar la vida y porque me lo merezco.

Así que les invito a descorchar varias botellas, degustar diferentes vinos, los compartan y disfruten.

Liv