Todos los 14 de Julio se celebra la Fiesta Nacional de Francia, que conmemora la Toma de la Bastilla en 1789 dando inicio a la Revolución Francesa y la unión nacional en 1790. En francés la Fête Nationale.

Ya son cinco años de ser amiga de la Alianza Francesa de El Salvador y desde entonces he adquirido la costumbre en este mes de julio de celebrar esta gran fiesta con catas de vino y Champagne.

Esta semana tuve el honor de desarrollar y guiar la primera cata de vinos en un pequeño restaurante gourmet y food friendly queda sobre Boulevard el Hipódromo, sus propietarios vivieron casi diez años en Francia y esto dio la pauta de armar una cata de vinos que le llamamos: Una Vuelta por Francia.

La cata consistía en cinco copas de vino de distintas regiones vinícolas acompañadas cada una de un maridaje especial. Comenzamos por Champagne, mi región favorita, las burbujas permiten hacer el brindis inicial y por supuesto ponernos en ambiente. Fue un Champagne Brut y se acompañó con un relámpago de salmón curado relleno de crema de eneldo. Todos se chuparon los dedos!

Dejando las burbujas, el siguiente vino fue un rosado de la región de Côtes de Provence, del norte nos fuimos hasta el sur, a orillas del mar Mediterráneo. Un Provence mezcla Grenache, Cinsault con Syrah, bien frío , yo me imaginaba estar en un yate con mi copa de vino rosado a la orilla del mar. Su maridaje fue un capeado de verduras y Tuile de queso parmesano, el famoso Ratatouille.

No podía faltar un vino blanco, y en esta ocasión el vino blanco no procedió después del Champagne porque es un vino envejecido en barricas de roble por doce meses y es un ensamblaje de dos uvas blancas de mucho cuerpo: la Viognier y la Chardonnay. Por su peso y características se acompañó con un Hongo portobello relleno de prosciutto, gratinado en cama de arúgula y reducción balsámica. Este vino es de la región de Languedoc-Roussillon, vecinos de Provence.

Comenzamos con los vinos tintos. Como estábamos en el sur, subimos un poco al Valle del Ródano (Rhône) a la apelación Chateneauf-du-Pape, en francés significa el castillo nuevo del Papa, ya les he contado en otras ocasiones que esta fue la primera AOC en Francia. El vino que degustamos es mezcla pareja Syrah con Grenache, y se acompañó con unos medallones de res en salsa pimienta sobre gratinado de papas.

Cena sin postre? es como una corbata sin nudo, y nos falta el quinto vino. Escogimos un vino de Saint-Émilion, este pueblo queda al lado derecho del río Gironde en Bordeaux, y se especializa en hacer vinos con la uva Merlot de base. Su maridaje un fondant de chocolate.

No les puedo explicar lo rico que todo estaba y los veintiún asistentes concuerdan conmigo. Lo que me alegró más fue ver que al servir cada vino con su respectivo maridaje, los comensales estaban cada vez más felices. El menú que trabajó la chef fue espectacular, los sabores franceses ideales.

Así que bueno, hoy ya no tienen excusa, espero que celebren las siguiente Fiesta Nacional de Francia conmigo y muchos vinos, y por supuesto Champagne!

¡Vive la France!

Santé!