Sólo han pasado dos semanas desde la última vez que les escribí, y siento que han pasado meses de no contarles sobre vinos.

Primero me disculpo por abandonarles en estos días. Han sido dos semanas de trabajo de oficina, pero finalmente tengo la planificación anual de actividades y eventos. En estos días me acompañó un Pinot Noir del Valle de Casablanca, no les puedo explicar la explosión a frambuesa persistente y un color ligero en copa que reflejaba su clima fresco. La próxima semana comienzo con los cursos de vinos para principiantes, se viene febrero con dos wine dinners con nuevos vinos y nuevas experiencias, y esta semana dos eventos interesantes con vinos argentinos y españoles.

Pero no todo ha sido trabajo mental. En estos días tuve tres eventos sociales. El primero, un cumpleaños súper chic, la agasajada quiso que su celebración estuviera acompañada con una pequeña una cata de vinos. Fue un evento que sin mentirles lo organicé en menos de un día; seleccionamos cuatro vinos: un Pinot Grigio de la Toscana, un Pinot Noir de Russian River, un Rosso di Montalcino y por último un cien por ciento Malbec de Mendoza. Cada vino con su maridaje. Lo que hicimos fue compartir diferentes “appetizers” con los vinos. Esta idea es súper fácil de hacer con tus amigos cuando vayas a un restaurante y/o bar lounge para degustar varios vinos y solo deben elegir diferentes boquitas para compartir.

El segundo, viernes por la noche, junto con una muy buena amiga – chef llevamos a cabo un “wine dinner” para seis parejas. Le llamé: Una vuelta al mundo en seis vinos. No podían faltar las burbujas de bienvenida, un espumante de Franciacorta. Los dos primeros tiempos se acompañaron de un Albariño de D.O. Rias Baixas y un Champagne Blanc de Blancs. Los tiempos tres y cuatro, de dos tintos, un Malbec de Mendoza y un Cabernet Sauvignon de Knights Valley (esto queda en Sonoma). Y con el postre un Moscato de Barossa Valley del Sur de Australia.

Mi tercer evento, por ser el último no es el menos importante. Al contrario, este no fue trabajo, fue por socializar y ver a unos amigos que no veía desde Diciembre del año pasado (muchas risas). Fuimos a cenar a la casa de este amigo que acaba de regresar de un largo y envidiable viaje, y entre las ciudades que visitó fue Australia y California. Así que en la cena degustamos y comparamos dos Shiraz. Un Syrah de Santa Barbara (California) y un blend Shiraz, Grenache y Mataro del Sur de Australia. Los dos eran 2016. Una amiga sacó su chef que lleva dentro y nos hizo un trozo de carne jugoso con vegetales, espectacular el acompañamiento para los dos tintos. Y para no dejar el postre a un lado, llevé unos chocolates oscuros de 70% y 80% que con el Shiraz de Australia combinaban espectacular. Y mientras esperábamos la cena comparamos un Chardonnay del Valle de Casablanca (Chile) con uno de Sonoma (California).

¡Nos vemos pronto!

Un abrazo,

Liv