Antes de comenzar a contarles una de mis últimas experiencias en el mundo del vino, me quiero disculpar por no estar activa la semana pasada. Tuve un par de días de vacaciones que usé para irme de retiro, sí de retiro leyeron bien, tiempo especial para revisar y ordenar mi relación con Dios.

Saliendo de retiro el jueves pasado tuve la oportunidad de preparar y guiar una cata de vinos privada para una muy buena amiga. Todas mujeres las presentes, la mayoría jóvenes y unas dos que tres de juventud acumulada, citando a una nueva amiga que hice esa noche.

Cuando me piden seleccionar los vinos de la degustación siempre pregunto el perfil del que asistirá al evento, en este caso me dijeron “son señoras jóvenes”. Para ellas pensé en estilos de vinos jóvenes, frescos y amigables.

Mientras esperábamos a todas las chicas las recibimos con una copa de vino Sauvignon Blanc francés. A pesar de que el clima estaba espectacular para vino tinto toda la noche, este copa inicial permitió romper el hielo y refrescarnos.

Dimos inicio a la cata de vinos. Para hacer la transición del Sauvignon Blanc un vino blanco de cuerpo ligero con alta acidez, catamos un español variedad Albariño, de la denominación de origen Rías Baixas. Esta variedad de uva es otra opción de vinos de cuerpo ligero, suaves, refrescantes con acidez equilibrada.

Nos pasamos a los tintos. Escogí dos vinos bien diferentes. Primero un Pinot Noir francés, sin contacto en barricas de madera, afrutado, ligero, lo mejor de todo que estaba en su temperatura ideal: fresco. El segundo, un Malbec de Mendoza, con un par de meses envejecido en madera, siendo siempre su primera nota la fantástica ciruela que predomina en esta variedad argentina.

Para terminar un vino rosado, el famoso Rosé d’Anjou. Este tenía un bellísimo color rosa pálido, con dulzor equilibrado. Lo ideal para cerrar la noche.

Con cada vino se preparó un acompañamiento ideal. Aquí les dejo el menú:

  • Albariño, Rías Baixas – aceitunas y uvas verdes, quesos y palitos de pan.
  • Pinot Noir, Francia – gnocchis al pomodoro y pincho de pollo
  • Malbec, Argentina – pincho de carne de res con papas bravas
  • Rosé d’Anjou, Francia – cardenal de fresas

Fue una noche fantástica donde todas se divirtieron y al mismo tiempo aprendieron un poquito más sobre el amplio mundo del vino, sobre todo compartieron con sus amigas acompañadas de ricos vinos. Hasta jugamos lotería!

Una vez más alcancé mi propósito, educar sobre vinos de un estilo auténtico dejando a un lado los formalismos.

Liv.