Parece que fue ayer que escribía mis propósitos para el 2018. Un año más como que si nada. Ahora un nuevo capítulo de doce meses por escribir.

Es bueno recordar rápidamente que nos dejó el año pasado. En el 2018 hice nuevas amistades, entre ellos alumnos de los cursos de vinos y nuevos asistentes a las catas de vino. Hice dos viajes espectaculares: un road trip de wine tastings a Sonoma y Napa; y el segundo, poder conocer nuevas regiones vinícolas entre ellas Bolgheri, Friuli, Lombardia y Valpolicella. Conocí gente espectacular en el mundo vinícola como Marco y Roberto Felluga, Nicole Vezzola y Luciano Begnoni.

Perdí la cuenta cuántos vinos degusté todo el año, pero sé que entre esos cumplí lo que me había propuesto a degustar como variedades autóctonas, vinos italianos fuera de la Toscana, vinos de España fuera de Cataluyna, más Champagne y vinos de Sonoma.

Desde hace un par de semanas estoy recibiendo un curso en línea de introducción al branding personal, y me gustó un artículo que te decía que en vez de escribir una lista de resoluciones para un nuevo año te dediques a escribir tu misión de vida.

Los propósitos son las acciones de un plan a llevar a cabo en el período de un año y a veces se escriben sin un porqué. Crear tu misión personal te permite comenzar a identificar ciertos comportamientos que te pueden motivar a hacer cambios en tu día a día.

Quiero compartirles mi misión para este 2019: “Mantener la pasión por los vinos educándome constantemente y poder transmitir ese conocimiento de una forma auténtica y divertida para que otros aprendan y disfruten del vino”.

Te invito a que trabajes tu misión para este año, pero recuerda incluir en tus planes de acción abrir muchas botellas de vino.

¡Feliz año nuevo, mis mejores deseos y éxitos para el 2019!

Un abrazo,

Liv