El negocio del vino desde sus inicios ha sido dirigido por hombres, pero historiadores aclaman que

“no hay negocio en el mundo que haya sido tan influenciado por el sexo femenino como el Champagne”.

Una gran mujer de baja estatura, con una visión del estilo siglo XX en su época culturalmente rígida para las mujeres, logró convertir su nombre en una de las marcas más famosas en el mundo del vino.

Ella es historia. Muy determinada en sus objetivos definió la industria del Champagne y abrió las puertas a una generación de mujeres emprendedoras, convirtiéndose en la primera mujer en el mundo de los negocios.

Mundialmente conocida como Veuve Clicquot:

La Gran Dama del Champagne.

Su nombre es Barbe Nicole Ponsardin, en honor a su abuela materna. Nació el 16 de diciembre de 1777 en la ciudad de Reims, Champagne; en el año de su nacimiento la familia Clicquot ya vendía 10,000 botellas que una parte significante era vino espumante. De una familia católica noble y próspera en el negocio de los textiles fundado por su abuelo. Su tatarabuelo fue el fundador de la industria del Champagne estableciendo en 1729 la primera casa de Champagne: Ruinart, y sin saberlo sería ella quien revolucionaría esta industria.

Fue la hija mayor de un político talentoso, Nicolas Ponsardin, casado con Jeanne Clémentine Huart-Leterte. Hermana mayor de Jean-Baptiste a quien le llevaba dos años. También tuvo una hermana, Clémentine, a quién le llevaba cinco años de diferencia. En su infancia el único contacto que tuvo con el Champagne fue jugar con su hermano en las cavas saltando de barrica en barrica.

Conoce a Francois Clicquot, vecino cercano, hijo único del matrimonio de Philippe y Catherine-Francoise, una familia adinerada negociantes de textiles y vinos Premium. La ambición de Francois no era sólo distribuir vinos sino elaborar sus propios vinos por lo que decide concentrar el negocio familiar en los vinos espumantes.

En una mañana del mes de junio de 1798, a sus 20 años, Nicole se casa con Francoise, bajo condiciones económicas y no románticas en una pequeña cava en secreto con sus familiares más cercanos. Este matrimonio cambiaría totalmente la historia del vino.

Tuvieron una hija, Clémentine nombre en honor a su madre y hermana, y en 1805 a sus 27 años Barbe-Nicole enviuda. Siempre estuvo al lado de su esposo inclusive en los negocios, conocía sobre los vinos y decide continuar el negocio por su propia cuenta. En esa época la mayoría de mujeres que trabajaban eran de clase baja en el campo en los viñedos, sería un reto para ella distinguirse en este mundo. Su suegro decide apoyarle e inclusive hacerle un préstamo para continuar el negocio. Su decisión también se vio influenciada por el padre de Barbe-Nicole que se convierte en el alcalde de Reims y un amigo muy cercano a Napoleón.

Barbe-Nicole decide enfocar el negocio en el Champagne. En ese entonces el Champagne no era color claro, bastante dulce y se vendía en barriles de madera. Supo aprovechar las oportunidades entre las diferencias entre Rusia y Francia, para que se enamoraran de su vino, hasta que logró que Rusia lo encantara y comenzó con sus primeras exportaciones.

La cosecha de 1811 fue excepcional gracias a un cometa y en 1877 decide etiquetar sus botellas con el famoso color naranja. Hoy en día es reconocida por tres grandes logros: internacionalizó el mercado del Champagne, identificó su marca de Champagne, y mejoró el proceso del degüelle desarrollando la mesa de removido para aclarara el Champagne removiendo los sedimentos que se generan en la segunda fermentación.

Fue una mujer independiente , audaz e inteligente en el mundo de los negocios. Como madre deseó que su hija se casara con alguien con quien tuviera una vida más fácil que la que ella tuvo. Veuve Clicquot Ponsardin no fue un negocio familiar, sino que buscó un socio para continuar el negocio, un joven alemán, Edouard Werle.

A sus 64 años de edad se retira del negocio. Barbe-Nicole muere en 1866 a la edad de 89 años. Hoy en día para mantener su legado vivo desde 1972 cada año se otorga un premio a una mujer emprendedora que dirija o sea propietaria de una corporación.