El año pasado me compre mi primera Krug Grande Cuvee para una ocasión muy especial, algún momento que merezca abrir esa botella.

Pues la oportunidad se me dio el viernes pasado. No había nada en particular que celebrar sin embargo simplemente quise disfrutarla con amigos en un viernes en la noche. La excusa fue: es viernes y simplemente quiero abrir una botella de Krug.

Un dia antes me puse a leer el libro KRUG by Krug Lovers escrito por Olivier Krug, donde todos los fanáticos de Krug escriben su primera experiencia con Krug. Experiencias comunes y corrientes como mi viernes por la noche.

Le di mi toque romantico a la cena usando copas Riedel especialmente para Krug, copas de cristal con un tallo alto y una forma tipo diamante que permite que el Champagne se disfrute en su maxima expresión.

Una gran emoción al abrir la primera de muchas botellas de Krug, y cuando la sirves en copa ves subir y bajar constantemente muy finas burbujas, mucho mas finas a comparación de otros Champagne que he degustado.

De color amarillo dorado, casi oro, y en boca impresionante, la experiencia es otra como que no estas tomando Champagne sino un vino blanco de mucho cuerpo suave, refrescante con notas tostadas.

Siempre había creído que tomar Krug era solo para conocedores, pero leyendo un articulo del Huffington Post concuerda con mi experiencia: Krug es para los amantes de vinos y Champagnes.

Realmente lo es. Si, su precio es arriba del promedio que podemos invertir en una botella de vino, pero el producto en si refleja su precio, y al degustarlo se pueden apreciar todas sus virtudes. Es un Champagne que es para disfrutar, por simple placer, para convivir con amigos, para celebrar por la vida, no para presumir.

Los invito a invertir en esta experiencia, una experiencia que perdurara para mucho tiempo.