Esta noche asistí a la cena benéfica para becas de alumnas de una escuela en hotelería. Estas chicas dan un servicio espectacular en mesa, sin nada que envidiarle a restaurantes y hoteles, yo tengo la dicha de verlas una vez al año cuando voy a retiro, y ni les cuento de la cocina, es deliciosa!

Me hizo recordar que aquí, en esta escuela fue donde implementé mi primer propio curso de vinos. Cada sábado por dos meses y medio por las mañanas, me reunía con ellas para hablar desde la historia hasta de las distintas regiones vinícolas y sus estilos de vinos. No lo puedo creer aún, que fueron estas chicas las que moldearon mi afán por educar en vinos.

Siento nostalgia y sólo han pasado tres años desde que lo implementé, pero me pone feliz, porque fue ese mismo año en que Dios me permitió iniciar con este blog, con una marca establecida y registrada.

Varias chicas que están por graduarse en estos días de técnico en hotelería, contaron su experiencia en la escuela. Unas más sueltas que otras. Con algo en común. Aunque todas agradecen la formación académica y prácticas que han recibido, una formación a base de un horario estricto y de alta calidad; todas, sin excepción, agradecen, en letras mayúsculas y en negrita, la formación personal y espiritual que han recibido.

Les ha permitido crecer interiormente, a corregir defectos (aunque sigan luchando a diario en ellos), a sentirse valoradas y creer en ellas mismas; a ganar virtudes como el orden y la disciplina; pero sobre todo, a realizar sus tareas con un sólo fin: hacerlas con y por Amor con la mirada puesta al Cielo.

A través de esta escuela, Dios me enseñó que tengo la vocación de la enseñanza, y una de las mejores y más divertidas: educar sobre vinos (y al escribir esto tengo una gran sonrisa). Creo que mientras estemos aquí en la tierra tenemos que buscar eso que nos apasione y a través de eso es posible ganarnos el Cielo.

¡Y yo la encontré! Mi pasión son los vinos, pero lo que más me apasiona es hablar de ellos, porque cada botella de vino tiene una historia que contarnos. Y esta se disfruta más, si se comparte.

Estoy convencida que el Cielo lo puedo alcanzar haciendo lo que me vuelve loca: educando sobre vinos, impartiendo clases y cursos, guiando catas, o simplemente charlar sobre este tema tan amplio e interesante. Lo que busco en este blog, es motivarlos a que se enamoren más de los vinos como yo lo estoy, a que se animen a disfrutarlos sin complicaciones, y sobre todo poder compartirles lo que he aprendido a través de mis experiencias. Todo esto, con la mirada fija hacia el Cielo y con una copa de vino (¡y si es de Champagne mejor!).

Cada palabra ha sido escrita con amor, con mucho sentimiento, porque este día recordé la razón de ser de Livsalguero.

Liv

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