Esta semana me preguntaron cuál es mi vino blanco favorito. Mi respuesta siempre es “depende”.

En los vinos blancos podemos encontrar tres estilos de vinos. Los estilos se basan en su cuerpo y perfil aromáticos.

Primero, los de cuerpo ligero. Son aquellos vinos que al servirlos en tu copa caen rápido, como la leche descremada. Y en el paladar su acidez es bien predominante y la duración es corta. Estas características las encuentras en Sauvignon Blanc y Pinot Grigio. Con estos vinos lo ideal son comidas que tienen alta acidez tipo un ceviche.

Luego están los de mucho cuerpo. Aquí te invito a pensar en como cae la leche entera en un vaso y la textura en tu paladar. Estamos hablando de un vino con mayor peso y la acidez se siente menos como un Chardonnay y la Viognier. Este peso puede incrementar si el vino pasa por el proceso de envejecimiento en barrica. Lo identificas en su color un poco más amarillo dorado, cae más lento en la copa y en vas a sentir en boca algo una textura a mantequilla. Las comidas ideales son aquellas que tengan esa textura o una base cremosa.

Y por último pero no menos importantes, el tercer tipo son los blancos aromáticos. Tal como se llaman, su característica principal son su perfil aromático. Para que esto predomine en la vendimia estás son de corte temprano y durante el proceso de fermentación se detiene antes que todo el azúcar se consuma. Aquí hablamos de una Riesling, de una Gewürztraminer y la Torrontes Argentina. Estos vinos son excelentes acompañantes para sushi, platos especiados como la china y la hindú.

¿Cuál escoger? Como te dije al principio depende, y esto es cuál es tu ocasión de consumo o de lo que acompañes de comidas.

Santé!