Lo que uno toma es tan importante como lo que uno come. El sabor de la comida revela la calidad de un vino, y la calidad de un vino complementa una comida.

Maridaje es convertir algo ordinario en extraordinario, buscando el placer entre la comida y el vino hasta encontrar el equilibrio explorando los sentidos y las emociones, disfrutando cada momento.

Hay que tomar en cuenta lo siguiente a la hora de comer y tomar vino: si la comida domina más que el vino o viceversa; o si la comida hace que el vino sepa mejor y viceversa. Y entonces te preguntás cómo encuentras ese equilibrio. Mi respuesta es simple: experimentando.

En esas experiencias primero hay que pensar regionalmente, es decir, en base al país de donde proviene el vino pensamos qué se cultiva en esa región. Por ejemplo, tenemos un vino tinto Chianti  (Italia), lo asociamos con pastas y salsa de tomate. Y eso es, hay que inspirarse con la geografía.

Luego otra forma para una mejor experiencia de vino y comida es dejar que los sentidos guíen hacia la elección del vino, es decir, que tú te sientas cómodo con lo que vas a tomar y comer.

Y por último hay que tomar en cuenta en esta búsqueda que los sabores deben estar balanceados y equilibrados, no estoy mencionando perfección, sino que los sabores de tu comida y del vino se complementen.

A continuación les comparto una lista de sugerencias esenciales con un tipo de vino específico:

Vinos Blancos:

  • Chardonnay: aguacate, cangrejo, langosta, salsas cremosas, vegetales, mantequilla. Funciona también con el Viognier y la Garnacha Blanca.
  • Sauvignon Blanc: espárragos, queso de cabra, hierbas, ensaladas. Funciona también con el Torrontés.
  • Mezcla bordelesa blanca (Semillon con Sauvignon Blanc): queso de cabra, pescados, langosta.
  • Riesling: frutas (manzanas), postres, comida asiática, comida thai, curry, platos cremosos.
  • Gewurztraminer: comida thai, asiática e indú. Curry, jengibre. Comida picante.
  • Pinot Grigio / Pinot Gris: pasta con mariscos, ensaladas, pescados.
  • Champagne / Espumantes: espárragos, caviar, platos cremosos, comida frita. Salmón, tuna, cordero (funciona mejor con los Rosé)
  • Vinos de Postre: manzanas, peras, foi gras, queso azul, queso roquefort.

Vinos Rosados: Pescados, paté, pizza, ensaladas, cerdo, camarones.

Vinos Tintos:

  • Pinot Noir: pollo, pato, hongos, salmón, tuna.
  • Garnacha: pescados, cordero, salsas barbacoa, frutos secos, berenjenas.
  • Tempranillo: queso manchego, chorizo, salsas barbacoa, vegetales.
  • Montepulciano: cordero, pastas, hongos, tomates.
  • Merlot: carnes, salsas de tomate, pavo, hongos, quesos (camembert, cheddar, gorgonzola, gouda, parmesano).
  • Mezcla bordelesa tinta (Merlot y Cabernet Sauvignon): carnes, filet mignon, cordero, quesos (azul, brie y camembert).
  • Shiraz: hamburguesas, comida india, barbacoa, hongos, tuna.
  • Brunello (Sangiovese): quesos (gouda, parmesano), cordero, salsas de carne y hongos, salsas de tomate.
  • Malbec: carnes, estofados, pizza, hongos, salchichas.
  • Cabernet Sauvignon: carnes, queso azul, pimienta, chocolate oscuro.

Mi consejo: no hay que pensar mucho.

El objetivo es disfrutar esta experiencia del vino y la comida, y lo mejor hacerlo entre amigos.