Siempre se ha tenido la percepción que el vino sólo lo pueden consumir aquellos con un alto poder adquisitivo, con una profesión o posición laboral de alto nivel.

Comienza desde los romanos y los griegos. En Grecia solamente los hombres podían beber vino, mientras que los Romanos aunque incluían a las mujeres solo los de alto nivel económico podían tener acceso a un vino de alta calidad.

Esta relación no es del todo cierta. Podemos pertenecer a la alta sociedad y beber vinos de mala calidad, pero también ser de clase media con mejores gustos por vinos de alta calidad. No tiene que ver tampoco con la edad, tampoco tiene que ver si son solo mujeres u hombres.

Cuando converso con amigos y clientes sobre vinos me comentan que hubiesen querido tener a alguien desde un inicio que les explicara qué estaban comprando. El no saber nos lleva a tener prejuicios y juzgamos a los vinos por cómo lucen (etiqueta), por su precio, inclusive no nos atrevemos a degustar un vino sólo por que alguien tuvo una mala experiencia. Y llegamos a decir: «yo no tengo gusto por el vino, no es para mí».

Tomar vino es prueba y error. No podemos decir no me gusta sin haberlo probado, como cuando de chiquitos mamá nos hacía comer verduras y decíamos «no me gusta» y mamá contestaba «cómo dices que no te gusta si nunca lo has probado». Encontrarle el gusto a los vinos es como aprender a caminar: me paro, comienzo a caminar, me caigo y me vuelvo a levantar. Así es: compro un vino, lo pruebo, no me gusta, lo vuelvo a intentar con otro vino, y repito; hasta ir encontrando los vinos que más me gusten. No tiene fin. Es tener la mente abierta a degustar estilos, regiones y variedades de uva diferentes. Degustarlos con amigos, sin compañía, con una comida gourmet, con lo único que hay en la refrigeradora, etc.

No dejes que estos juicios te limiten a tomar vino. El vino fue hecho y está disponible para todos. Te estás perdiendo de un mundo sin final que te lleva a conocer más de historia, culturas, gastronomía, viajes y sobre todo expandir tu vida social. Inténtalo, te darás cuenta que el vino no tiene estatus social.

Que el vino sea una de tus resoluciones para este nuevo año.