Hace doce meses escribí una nota sobre vinos Italianos para una revista local, nunca vi venir que un año después estaría disfrutando del sol de la Toscana.

Tuve la oportunidad de regresar a Italia la segunda semana de Junio con los elegantes vinos de Castello Banfi. Viajamos hacia Piemonte, Siena y Montalcino.

Mi semana fue completa: compras, spritz, vinos, pasta, pizza, trufa, espressos, gelato, postres e inclusive grappa. Confieso que para ser mi primera vez con grappa a diario después de la cena me adapté muy bien a ese digestivo.

De pequeña soñaba con el castillo de Disney, pero conocer el Castello de Banfi fue espectacular, una vida de princesa.

Esta experiencia no podía estar completa sin las obras de arte que Dios me regaló con los amaneceres y atardeceres iluminando las colinas con extensos viñedos. En la mayoría tomé fotos mentales para no perder tiempo de admirar tanta belleza natural.

Tampoco se quedan atrás dos personajes importantísimos en este viaje. John Mariani y su esposa Pam. Un matrimonio de admirar que se tratan como cuando comenzaron a ser novios. Tuve el honor de degustar una copa de Banfi Brut en su residencia y posteriormente caminar hacia el Castello para la cena de gala.

Un cena de sueño, una mesa larga con cada cosa en su lugar. Un menú de cuatro cursos cada uno acompañado de vinos Banfi y el placer de que John Mariani dirigiera la cata de cada uno de los vinos. Con cada vino contaba una anécdota.

Pero sus consejos son los que me llevo para poner en práctica. Son dos. Uno es que el éxito está en la perseverancia, la actitud, la inteligencia y la integridad. Y dos, nunca es demasiado cuando estás en búsqueda de tu pasión.

Con esto finalizo de describir mi viaje de una forma bien breve, sin embargo, fueron siete días llenos de más experiencias que me las reservo en estos momentos para mi.

Regresaré…  estoy segura porque fui a la Fontana de Trevi y tiré mi monedita… una vez más.

Ciao